Farfalle con salsa de tomate y salmón ahumado

Si buscas una receta fácil, cremosa y llena de sabor, esta propuesta de farfalle con salsa de tomate y salmón es una apuesta segura. Un plato que combina la tradición de la pasta italiana con la calidad de una conserva premium, dando como resultado una elaboración equilibrada y reconfortante.

El Salmón del Atlántico ahumado aporta un delicado toque ahumado y una textura jugosa que se integra perfectamente con la suavidad de la nata y la intensidad del tomate. Una combinación armónica que transforma una receta sencilla en una propuesta gastronómica elegante y versátil.

Ingredientes para preparar farfalle con salsa de tomate y salmón (2 raciones)

  • 1 lata de Salmón del Atlántico ahumado en NORUEGA VIGILANTE
  • 300 g de pasta farfalle
  • 250 g de tomate triturado
  • 1 diente de ajo
  • 1 cebolla pequeña
  • 100 ml de nata para cocinar
  • 50 g de queso parmesano rallado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Orégano al gusto
  • Albahaca al gusto
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra recién molida

Cómo preparar farfalle con salsa de tomate y salmón, paso a paso

Paso 1: Cuece la pasta en abundante agua con sal hasta que esté al dente. Escurre y reserva una pequeña cantidad del agua de cocción.

Paso 2: En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla picada junto con el ajo hasta que estén dorados y fragantes.

Paso 3: Añade el tomate triturado, el orégano y la albahaca. Cocina a fuego medio hasta que la salsa reduzca y concentre su sabor.

Paso 4: Incorpora el Salmón del Atlántico ahumado en NORUEGA VIGILANTE cortado en trozos y añade la nata. Cocina suavemente unos minutos para integrar los sabores sin que el salmón pierda su textura.

Paso 5: Mezcla la pasta con la salsa. Si deseas mayor cremosidad, añade un poco del agua de cocción reservada. Finaliza con parmesano rallado y un toque de pimienta negra antes de servir.

Consejos para una pasta cremosa y equilibrada

Respeta el punto al dente de la pasta para que mantenga su estructura y absorba mejor la salsa. La nata debe incorporarse al final y cocinarse brevemente para evitar una textura excesivamente densa.

El salmón ahumado ya aporta carácter y profundidad, por lo que conviene no sobrecargar el plato con especias intensas. Una hoja de albahaca fresca al final realzará el conjunto con elegancia.

Sabores en equilibrio: opciones de maridaje para este plato

Este plato armoniza especialmente bien con un vino blanco joven y fresco, con buena acidez para equilibrar la cremosidad de la salsa. También puede acompañarse con una ensalada verde ligera que aporte contraste y frescura.

Una receta fácil, cremosa y llena de matices donde la calidad del salmón VIGILANTE marca la diferencia en cada tenedor.

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